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La demanda de carreras técnicas ha visto un notable aumento en los últimos años, pero en México, solo dos de cada 100 personas ocupadas cuentan con educación superior. Este panorama se complica aún más por la disminución de la población joven, justo cuando el país enfrenta una creciente necesidad de profesionales especializados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en ingles).
Con 31 millones de personas entre 15 y 29 años en un total de 129,7 millones, según el informe de Talento Mexicano y varias secretarías del gobierno, el país se encuentra en una encrucijada. Las proyecciones demográficas indican que este grupo de jóvenes disminuirá en los próximos años, mientras la población de 60 años y más sigue en aumento. Este cambio demográfico resalta la urgencia de aprovechar el potencial de la juventud actual antes de que sea demasiado tarde.
La necesidad de profesionales en áreas STEM es cada vez más evidente, impulsada por proyectos estratégicos como el Plan Sonora y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que requieren ingenieros y técnicos en campos como energía renovable, logística y construcción. El sector privado también está en busca de talento en tecnologías de la información, como se evidenció con la inversión de Amazon Web Services en Querétaro, que alcanzará los 5,000 millones de dólares en los próximos 15 años.
Sin embargo, a pesar de que el 54,1% de los jóvenes en México es económicamente activo, el 81,3% trabaja en empleos subordinados con un salario promedio de 33.8 pesos por hora. Con un promedio de solo 11.6 años de estudios, el 62% de los jóvenes tiene educación media superior, mientras que apenas el 2% accede a la educación superior. Este déficit en formación especializada resulta preocupante, ya que muchos jóvenes ocupan puestos que no requieren alta cualificación, mientras los sectores estratégicos claman por profesionales capacitados.
La situación actual presenta un desafío crucial: la necesidad de una educación superior más accesible y de calidad que prepare a los jóvenes para enfrentar las exigencias de un mercado laboral en constante evolución. Sin acciones concretas, México podría perder la oportunidad de capitalizar su potencial humano en un mundo cada vez más competitivo.





