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A punto de cumplir su aniversario XVI, el Centro Ecoturístico Tepeyololco nos invita a las diversas actividades que realizará para celebrar este aniversario, siempre con el objetivo de reconocer las bondades de la agricultura tradicional frente a los grandes adelantos de la ciencia.
Dentro de su programa de actividades, los días 2 y 3 de agosto, se llevarán a cabo diferentes talleres, conversatorios, se tendrá la oportunidad de realizar caminatas y de disfrutar de baños de temazcal.
Tepeyololco, cuyo significado literal es: el lugar donde radica el corazón del monte, está situado en el Municipio de Tetla de la Solidaridad y a unos días de que este mágico espacio cumpla un aniversario más, María Guadalupe Corona Vargas, a quien todos conocen como: Guada, Lupita, o “Abuela Nahui Ollin”, nos comparte parte de la historia de este lugar.
Este sitio es parte de su vida desde hace 73 años. Nos comenta que la infancia veraniega y decembrina de los Corona transcurrió entre milpas, cosechas, el cortar tejocotes y nopales, y atrapar chapulines, entre otras actividades más que se desarrollaban dentro de ese corral que le pertenecía a Agustín Vargas, quien era su abuelo y a su hermana Julieta Vargas.
Tanto a su mamá como a sus hermanos les agradaba estar ahí y compartir con los vecinos, sembrar, mejorar el camino para “llegar al monte”, tener acceso al agua, porque en esa época escaseaba, en fin, creció amando esta tierra. Cuando terminó la vida laboral de Lupita Corona en la ciudad de México buscó donde beber sus saberes. Así fue como llegó a Tepeyololco, donde la comunidad la recibió como hija y empezó a dar profundidad humana a lo que había aprendido.
Una de las consecuencias de la llegada de los europeos fue la pérdida del náhuatl, idioma originario, por lo que una de las primeras tareas de Tepeyololco fue rescatarlo. En este lugar se encuentran construcciones hechas con piedra volcánica y adobe, por lo cual se le denomina sitio ecológico, hay días de poco ruido y canto de aves. Si no se le tiene miedo al frío, en las noches de invierno se siente que millones de estrellas caen sobre uno.
Tepeyololco, un lugar fantástico e idílico, que te recibe con los brazos abiertos para reencontrarnos con nuestros orígenes, a través de la convivencia con la naturaleza y con nuestros ancestros, quienes juegan con nosotros a esconderse para que podamos encontrarlos entre el canto del aire entre los árboles, el fuego del temazcal cuando nos comienza a sanar y la tierra que pisamos descalzos y nos conecta con nuestra realidad.





