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Hace justo un año con una Misa Concelebrada ante la presencia de un gran número de alumnos, exalumnos y padres de familia, se iniciaba un jubileo por la celebración de los cien años de fundación del Colegio Nicolás Bravo.
Posteriormente, en una visita realizada a Sor Lucía del Carmen Salcedo Esquivel, quien ha sido un pilar en esta Institución, me comentó diversos datos sobre el origen de este colegio.
Era 1925 cuando el padre Vicente Segura Bel, siendo párroco de Apizaco, tuvo la inquietud de fundar una escuela para niñas, donde se educaran moral e intelectualmente. Fue así como el 13 de enero se colocó la primera piedra de este centro educativo. Para ello contó con el apoyo de ciudadanos altruistas como la señorita Lucrecia Vargas, el señor don José Carvajal y Moreno, el doctor Cándido Vázquez, así como otros ciudadanos apizaquenses.
Para llevar a cabo la labor educativa invitó a Madres Josefinas, siendo las primeras superioras las madres Refugio Mendoza y María Merino.
En sus inicios fue destinado a la instrucción de niñas, más tarde incluyó a niños, nuevamente por un tiempo se volvió a enfocar en niñas para posteriormente ser un colegio mixto lo que hizo que trascendiera hasta la actualidad. Inició con el nivel primaria y hoy en día cuenta con las secciones de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria.
Fue así como inició el camino para instruir a generaciones que han contribuido al engrandecimiento de nuestra ciudad y de nuestro país. Entre sus alumnos se tiene a grandes profesionistas, escritores, como el padre Luis Nava Rodríguez, cuyo papá fue integrante de la primera mesa directiva de padres de familia de ese colegio, y a muchos apizaquenses que han transmitido la educación y valores ahí aprendidos a las nuevas generaciones.
Por mi parte tengo gratos recuerdos de mis años en ese colegio, en ese tiempo contaba con internado y algunas compañeras permanecían internas, mientras otras diariamente llegábamos a nuestro Nicolás Bravo, disfrutábamos los recreos, teníamos la atención de nuestros maestros, pues además de las religiosas, se sumaron docentes laicos que nos daban clases de Inglés, recuerdo al maestro Ángel Díaz Trujillo, en Español al Maestro Zenón M. Barba y destacaba nuestra disciplina en los desfiles gracias al Mayor Tafoya.
Desde esta columna una felicitación a todos los integrantes de esta comunidad educativa, alumnos, exalumnos y en especial a Sor Lucía del Carmen Salcedo Esquivel, quien a sus 95 años sigue contribuyendo desde la educación para tener un Apizaco más competitivo.




