Matemáticas entre Amigos

Mi nombre es Christo, tengo 15 años voy en el CBTis 03 y, desde muy pequeño, descubrí que las matemáticas eran algo más que números y operaciones. Para mí, siempre han sido un espacio de creatividad, de disciplina y, sobre todo, de sueños. Mi recorrido en esta disciplina comenzó cuando era un niño curioso que disfrutaba hacer preguntas sobre cómo funcionaban las cosas.

Cuando iba en quinto de primaria, recibí mi primera Medalla y fue de Oro en un concurso Estatal. Nunca olvidaré la sensación de felicidad que me invadió al escuchar mi nombre en la ceremonia de premiación. Aquella medalla simbolizaba el inicio de un compromiso personal con las matemáticas que hasta hoy se mantiene vivo. Fue entonces cuando tuve la suerte de conocer a Mirna Rojas P., mi vecina, quien además de ser físico-matemático, se convirtió en una guía que marcó mi manera de aprender. Las primeras clases que tomé con ella me ayudaron a entender que cada problema, por complicado que pareciera, podía resolverse si tenía paciencia y constancia. Poco a poco, comencé a perder el miedo a equivocarme y a interesarme cada vez más por retos nuevos.

Mi entusiasmo fue creciendo tanto que, con el tiempo, nos recomendaron integrarme al grupo académico de GAMET y KUVIKA. Recuerdo que al principio sentí algo de nervios, porque era la primera vez que me unía a un equipo con jóvenes que llevaban más experiencia, pero también sentí mucha emoción por la oportunidad de aprender de ellos. Aunque fue un periodo difícil por la pandemia, que obligó a trasladar los entrenamientos y exámenes a plataformas en línea, yo sentía una motivación muy grande por aprender. Aprendí a gestionar los tiempos, a resolver problemas bajo presión y a mantener la concentración a pesar de los nervios. Recuerdo que, al terminar cada examen, sentía una mezcla de alivio y emoción por todo lo que estaba descubriendo. Fue una etapa en la que forjé la disciplina que más adelante me ayudaría a conseguir logros importantes.

Desde que empecé a entrenar con GAMET y KUVIKA, noté que mi forma de pensar y resolver problemas fue cambiando. Las sesiones de estudio no solo reforzaron mis conocimientos, sino que también me enseñaron a analizar con más profundidad, a razonar con paciencia y a confiar en mi proceso. Fue allí donde descubrí el verdadero alcance de las competencias matemáticas y comprendí que con disciplina y compromiso se podía llegar tan lejos como uno se lo propusiera.

Con la confianza que me dio ese reconocimiento, quise buscar retos aún mayores. Por eso, en 2022 decidí participar en mi primera competencia internacional en línea: SASMO (Singapore and Asian Schools Math Olympiad). Fue un examen que me exigió prepararme con más profundidad y dedicar muchas horas de estudio adicional. Durante semanas, resolví ejercicios de ediciones anteriores y aprendí estrategias nuevas con los maestros de GAMET y KUVIKA. Cuando finalmente llegó el día de la prueba, sentí nervios, pero también una gran emoción. El esfuerzo rindió frutos obtuve: Medalla de Oro.

Esa medalla fue un punto de inflexión, porque poco después recibí la llamada del maestro Sergio B. quien me invitó a presentar el examen presencial de la International Junior Math Olympiad IJMO en Singapur. Prepararme para esa competencia fue un reto completamente nuevo. Finalmente, fuimos dos compañeros con la ilusión de representar a México y Tlaxcala frente a estudiantes de muchos países. Aunque esa vez no conseguí medalla, comprendí que perder también forma parte de la experiencia. Fue un aprendizaje profundo sobre la importancia de la resiliencia y el valor de intentarlo una y otra vez.

El año 2023 comenzó con un objetivo claro: seguir creciendo. Volví a presentar SASMO en línea y obtuve Medalla de Plata. Ese resultado me hizo sentir satisfecho, pero lo más especial fue que inspiró a varios de mis compañeros a inscribirse también. Formamos un equipo de seis participantes y juntos viajamos de nuevo a Singapur para participar en SIMOC. Esta vez llegamos con más preparación y confianza. Durante el examen presencial sentí que todo el trabajo previo estaba dando resultados. Al finalizar, supe que había logrado un avance importante, y la noticia de haber ganado Medalla de Bronce me llenó de alegría. Fue una experiencia única porque no solo obtuve un reconocimiento internacional, sino que compartí cada momento con amigos que me apoyaron y celebraron conmigo.

En 2024 mantuve mi rutina de estudio, siempre acompañado de mis mentores y de mi familia que me ha apoyado en todo momento. Volví a participar en SASMO en línea y obtuve otra Medalla de Plata. Esta vez, en lugar de viajar en julio a Singapur, elegí asistir en diciembre a la competencia presencial en Turquía para participar en la IJMO. El cambio de destino fue muy emocionante: era un país nuevo, con una cultura que me llenaba de curiosidad. Viajamos nuevamente seis compañeros y juntos nos enfrentamos a un examen muy desafiante, obtuve Medalla de Bronce.

Este 2025 ha sido un año lleno de retos y aprendizajes. Presenté de nuevo SASMO en línea y obtuve Mención Honorífica. Aunque fue un resultado diferente a los anteriores, comprendí que cada competencia tiene su propio valor y que no siempre se gana, pero siempre se aprende. También realice el examen de la American Mathematics Olympiad (AMO) en línea y gane Medalla de Plata. En este momento me encuentro esperando la invitación oficial que me permitirá asistir a Shenzhen, China, en diciembre. Cualquiera que sea el destino, tengo la certeza de que cada experiencia seguirá enriqueciéndome, no solo como estudiante sino también como persona.

Hoy puedo decir con gratitud que las matemáticas me han formado en todos los sentidos. Gracias a ellas aprendí a valorar el esfuerzo, la disciplina y el trabajo en equipo. Cada competencia ha sido un capítulo lleno de aprendizajes, retos y momentos inolvidables. Llevo conmigo la certeza de que todo lo que he vivido hasta ahora es apenas el comienzo de un camino que seguiré recorriendo con la misma curiosidad que me impulsó desde niño. Estoy convencido de que el conocimiento y la pasión son los motores que me permitirán seguir creciendo, aprendiendo y demostrando que los sueños se alcanzan con perseverancia y amor por lo que uno hace. Por eso, quiero invitar a otros niños y jóvenes que quizá sienten curiosidad o dudas a atreverse a descubrir este mundo. Las matemáticas no son solo números: son una forma de pensar, de crear y de entender la vida. Si se acercan a ellas con entusiasmo y confianza, pueden abrir puertas que ni imaginan y vivir experiencias que los acompañarán para siempre.

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